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A solo un paso...

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La ángel se acercó al mago que sólo había quedado en su agotamiento. Se sentó junto a él y lo abrazó. -¿Estás bien? –le preguntó. -Sólo faltan 3 días y mil cosas para hacer –suspiró el mago. Ella lo besó y pronto sus alas volvieron a brillar en dorado y azul. -Ahora tengo la fuerza que me faltaba… … Tomó las hombreras, y las acomodó. Luego las grebas de piernas y brazos, y para finalizar su pechera. La armadura se había complementado con la túnica naranja y le había dado fuerza para el último tramo. El mago volvía a ser guerrero, y ahora tenía que buscar a sus compañeros. Allí, donde el rey una vez los llamó a los tres, ellos se volvieron a reunir. Las estrellas brillaban como aquella noche, y el faro con la fuerza del sol. Los tres portaban armaduras color dorado y naranja, y portaban sendas alas. Las del lector estaban encendidas en llamas de fénix; las de la pintora eran de un color blanco intenso, casi que costaba verlas directamente; mientras que el mago tenía p...

Un Beso y una sonrisa...

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El mago se sentó junto al Rey nuevamente. -¿Querés que te pregunte cómo estás? –dijo el Rey. -Tal vez si. -Contame. -Siento que la túnica no me sirve para llevar todo este peso –contó el mago-. Quiero ser Luz, pero no me alcanza mi energía para poder alumbrar a tantos. Los que fuimos eligiendo para que nos acompañen, hay que cargarlos todo el tiempo con nuestra energía… y nos vamos gastando. -Entiendo. Pasemos a otro tema. -Sigo formándome para ser maestro de nuestra historia, pero no tengo ganas de seguir absorbiendo conocimiento. La información que ya absorbí parece no dejar lugar a la nueva, y las ganas cada vez son menores. Me cuesta tanto que hasta dudo de mi vocación como futuro formador. -Entiendo, Pasemos a otro tema. -No puedo sustentar a mis cercanos. Mi trabajo fuera de tu reinado, no me alcanza para que los míos se mantengan. Me desespera el pensar que tengo que seguir esforzándome y poniendo más de mi cuerpo para poder mantener mi hogar. -Entiendo. Pasem...

Alas Oro, Alas Negras

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El mago estaba casi envuelto en cólera. Aquel superior con el que chocaba tan rápido, ya lo estaba superando con sus actos. -Mi ejército es mío –le dijo en la última reunión. -Nunca entendiste la inmensidad de lo que estamos armando –contestó el  mago- Tu ejército es del Rey. Sus alas doradas se estaban volviendo negras nuevamente, como aquella vez que luchó contra sus propios males y el Fénix y el León de Luz lo ayudaron. Sus manos se estaban prendiendo fuego y la túnica perdía su brillante tono naranja. Entonces apareció el ángel. Sus puras alas estaban envueltas en la Luz que solo puede nacer de Dios. Lo abrazó y envolvió íntegramente, las alas blancas eran definitivamente mucho más grandes que las negras. Allí se quedó el mago, donde el calor del amor era más grande que su rabia, su enojo, su amargor. -Si en tu abrazo me puedo quedar, por siempre así lo haré –susurró el mago. En aquel beso, las alas del mago volvieron a ser doradas y el fuego disminuyó. -Sé que ...

Historia

Se acercó con tanto temor, que las piernas le temblaron. Sus labios se encontraron y pronto sus manos se unieron cruzando sus dedos. Entonces algo pasó en el interior del mago. Sin separar los labios de los de ella, sin abrir los ojos, todo los pudo ver y sentir. Primero su corazón latió, tras mucho tiempo, volvió a latir. Luego su alma se desmoronó y quedó toda dispersa en la nada. Una mano tomó esos pedazos y reconstruyó su alma, y cuando se quiso dar cuenta… Ella había plegado sus alas y lo envolvía en el abrazo más hermoso que nunca haya sentido. Y sintió un pequeño dolor en la espalda, para luego encontrarse con las alas doradas de su forma de águila, sin la necesidad de tomarla. Fue una magia espectacular, de esas que solo ella podía hacer. Su túnica cambió y al naranja se le sumaron bordados blancos en forma de rayos. A ella también le pasó algo. En el centro de su túnica blanca, un corazón se dibujó y sus alas se tornaron de un color azul tan hermoso como el mismo Rey.Sus ...

Confesar...

Se sentó junto al Rey y ambos se quedaron en silencio. No se miraban tampoco, simplemente estaban allí uno en compañía del otro. Entonces el mago se inclinó y susurró algo que solo el Rey escuchó. Ambos se sonrieron y simplemente cruzaron sus miradas. -Entiende, Mago, esto lleva mucho tiempo -le dijo el Rey. -¿Acaso fuiste vos quien la eligió? -Y a vos también. -¿Y cómo sigue esto? -Tendrás que averiguarlo vos -le dijo y le tomó la mano-. Yo se que vos sos de esos que le gusta tener todo planeado, Yo te hice así. Pero en este caso, nada será así, nada podrás anticipar y solo podrás acompañar mi designio. Cuídala. El mago se levantó y tras hacer una leve inclinación, se retiró. Alguien lo esperaba fuera...

Almas Amigas

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Almas, eso era lo único que lograba ver en su nueva situación de Mago. No recordaba cómo moverse, cómo actuar, cómo ser más sabio. La túnica naranja le pesaba más que la antigua armadura dorada. Se movía lento, contrario a como creía que se iba a mover. Se fue solo, se refugió casi frustrado. Tocaron la puerta y entraron sin esperar respuesta. El Rey entró y se sentó junto al Mago. La túnica estaba tendida sobre la armadura. -¿Acaso tienes miedo? –le preguntó el Rey-. Te advertí que tendrías que sacrificar lo que nunca sacrificaste. -Me dijiste que no tenga miedo de sentir miedo. Pero me supera. No estoy acostumbrado a usar este manto naranja –contestó el Mago. -Viejo Guerrero Dorado, deja de pelear contra la nada. Porque tu nuevo lugar es el de Mago, harás magia. Ya ganaste tu lugar, encontraste tu hogar en una tierra lejana, te hiciste fuerte, y por sobre todo lo demás… aprendiste a perdonar y olvidar. -No soy un camaleón que puede cambiar tan rápidamente de color, ni una ...

Equipos de la LUZ

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El mago naranja entro en el templo y allí lo esperaba el Rey. Sobre el altar tenía una caja cerrada que parecía lista para ser abierta. El mago no entendía nada de aquella convocatoria, sin embargo se debía a aquel que en algún momento fue su bastón. -¿Porqué me llamaste, mi Señor? –preguntó el mago. -Tengo noticias para darte. Hay quienes te acompañarán este año en el entrenamiento de los jóvenes de este templo –le anunció el Rey con una sonrisa. Entonces notó las tres criaturas pequeñas que lo miraban desde detrás de la caja. Un gorrión negro, un colibrí azul y un camaleón de mil colores. Los tres brillaron y se convirtieron en tres jóvenes magos de sus respectivos colores. Estaban llenos de energía y alegría. El mago naranja no puso evitarlo, sonrió al verlos. -¿Ellos son mi equipo? -Los entrenarás para el futuro, serán tus bastones, se convertirán en tus aprendices y compañeros –le dijo el Rey. Luego, el Rey tomó la caja y la abrió. Dentro, una nueva varita esperaba ...