Pescar
Volaba bajo, estaba débil. Parecía que no había esperanza. Era raro tener que irse a otras tierras para poder alimentarse, y cuando el hogar estaba en el horizonte recordar que a las propios pagos no había nada con que saciar el hambre. Entonces, se llamó a la Reunión de las Bestias. Primero se juntaron el Oso Blanco y el Águila Dorada. Había que encontrar una solución, lo tenían claro. Entonces, decidieron ponerse a trabajar. El Oso Blanco dio el visto bueno al plan de pesca del Águila, y se dieron cuenta que no podían solos. Entonces el ave voló alto. Buscó y buscó, y entonces lo recordó. Allí, en los límites de las tierras justas, había seres dispuestos a trabajar. Eran almas puras, llenas de vida. Y entonces lo recordó, en las otras tierras, donde el alimento abundaba, había otras almas que sabía estaban preparadas para el duro trabajo que se avecinaba. El Águila Dorada los llamó a cada uno. Las almas acudieron a su l...