Entradas

Alas Oro, Alas Negras

Imagen
El mago estaba casi envuelto en cólera. Aquel superior con el que chocaba tan rápido, ya lo estaba superando con sus actos. -Mi ejército es mío –le dijo en la última reunión. -Nunca entendiste la inmensidad de lo que estamos armando –contestó el  mago- Tu ejército es del Rey. Sus alas doradas se estaban volviendo negras nuevamente, como aquella vez que luchó contra sus propios males y el Fénix y el León de Luz lo ayudaron. Sus manos se estaban prendiendo fuego y la túnica perdía su brillante tono naranja. Entonces apareció el ángel. Sus puras alas estaban envueltas en la Luz que solo puede nacer de Dios. Lo abrazó y envolvió íntegramente, las alas blancas eran definitivamente mucho más grandes que las negras. Allí se quedó el mago, donde el calor del amor era más grande que su rabia, su enojo, su amargor. -Si en tu abrazo me puedo quedar, por siempre así lo haré –susurró el mago. En aquel beso, las alas del mago volvieron a ser doradas y el fuego disminuyó. -Sé que ...

Historia

Se acercó con tanto temor, que las piernas le temblaron. Sus labios se encontraron y pronto sus manos se unieron cruzando sus dedos. Entonces algo pasó en el interior del mago. Sin separar los labios de los de ella, sin abrir los ojos, todo los pudo ver y sentir. Primero su corazón latió, tras mucho tiempo, volvió a latir. Luego su alma se desmoronó y quedó toda dispersa en la nada. Una mano tomó esos pedazos y reconstruyó su alma, y cuando se quiso dar cuenta… Ella había plegado sus alas y lo envolvía en el abrazo más hermoso que nunca haya sentido. Y sintió un pequeño dolor en la espalda, para luego encontrarse con las alas doradas de su forma de águila, sin la necesidad de tomarla. Fue una magia espectacular, de esas que solo ella podía hacer. Su túnica cambió y al naranja se le sumaron bordados blancos en forma de rayos. A ella también le pasó algo. En el centro de su túnica blanca, un corazón se dibujó y sus alas se tornaron de un color azul tan hermoso como el mismo Rey.Sus ...

Confesar...

Se sentó junto al Rey y ambos se quedaron en silencio. No se miraban tampoco, simplemente estaban allí uno en compañía del otro. Entonces el mago se inclinó y susurró algo que solo el Rey escuchó. Ambos se sonrieron y simplemente cruzaron sus miradas. -Entiende, Mago, esto lleva mucho tiempo -le dijo el Rey. -¿Acaso fuiste vos quien la eligió? -Y a vos también. -¿Y cómo sigue esto? -Tendrás que averiguarlo vos -le dijo y le tomó la mano-. Yo se que vos sos de esos que le gusta tener todo planeado, Yo te hice así. Pero en este caso, nada será así, nada podrás anticipar y solo podrás acompañar mi designio. Cuídala. El mago se levantó y tras hacer una leve inclinación, se retiró. Alguien lo esperaba fuera...

Almas Amigas

Imagen
Almas, eso era lo único que lograba ver en su nueva situación de Mago. No recordaba cómo moverse, cómo actuar, cómo ser más sabio. La túnica naranja le pesaba más que la antigua armadura dorada. Se movía lento, contrario a como creía que se iba a mover. Se fue solo, se refugió casi frustrado. Tocaron la puerta y entraron sin esperar respuesta. El Rey entró y se sentó junto al Mago. La túnica estaba tendida sobre la armadura. -¿Acaso tienes miedo? –le preguntó el Rey-. Te advertí que tendrías que sacrificar lo que nunca sacrificaste. -Me dijiste que no tenga miedo de sentir miedo. Pero me supera. No estoy acostumbrado a usar este manto naranja –contestó el Mago. -Viejo Guerrero Dorado, deja de pelear contra la nada. Porque tu nuevo lugar es el de Mago, harás magia. Ya ganaste tu lugar, encontraste tu hogar en una tierra lejana, te hiciste fuerte, y por sobre todo lo demás… aprendiste a perdonar y olvidar. -No soy un camaleón que puede cambiar tan rápidamente de color, ni una ...

Equipos de la LUZ

Imagen
El mago naranja entro en el templo y allí lo esperaba el Rey. Sobre el altar tenía una caja cerrada que parecía lista para ser abierta. El mago no entendía nada de aquella convocatoria, sin embargo se debía a aquel que en algún momento fue su bastón. -¿Porqué me llamaste, mi Señor? –preguntó el mago. -Tengo noticias para darte. Hay quienes te acompañarán este año en el entrenamiento de los jóvenes de este templo –le anunció el Rey con una sonrisa. Entonces notó las tres criaturas pequeñas que lo miraban desde detrás de la caja. Un gorrión negro, un colibrí azul y un camaleón de mil colores. Los tres brillaron y se convirtieron en tres jóvenes magos de sus respectivos colores. Estaban llenos de energía y alegría. El mago naranja no puso evitarlo, sonrió al verlos. -¿Ellos son mi equipo? -Los entrenarás para el futuro, serán tus bastones, se convertirán en tus aprendices y compañeros –le dijo el Rey. Luego, el Rey tomó la caja y la abrió. Dentro, una nueva varita esperaba ...

Mar de Fueguitos. E. Galeano.

Imagen
Un hombre del pueblo de Negua, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos. -El mundo es eso - reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

La Armadura Amarilla y la Túnica Naranja

Imagen
Mientras afilaba su espada, la lechuza entró con un sobre. Lo dejó caer frente a él y se fue. El Guerrero Dorado abrió el sobre sabiendo que lo estaban llamando por quinta vez para preparar aquel campo de entrenamiento, donde el futuro se preparaba para ser futuro. Por tercera vez, le pedían que cambie su armadura por una especial para aquella ocasión. Recordó la primera vez que le pudieron le dieron una armadura verde, la segunda fue morada, la tercera fue amarilla. Este año usarían nuevamente las amarillas. ¿Qué tenían de especial? No daban más poder, ni te ponían en un lugar superior, sino que te daban la responsabilidad que un lugar específico dentro del campo. Cuando llegó a aquella antigua y bella casona, otros 13 guerreros de armadura amarilla lo esperaban. El Guerrero Dorado no llevaba su indumentaria habitual, pero creía que su resplandor lleno de colores lo distinguiría. Se equivocó, todos tenían aquella luz. Eran iguales. -Tardaste en llegar, Dorado –le dijo una de la...