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Luchar y Valorar

Si todo a mi alrededor, todo se entumeció Desde el jardín una lágrima nació Tierra muerta desde las raíces a los cielos El viento no dejó de tirar las hojas de tus sueños En tres notas se unió un pensamiento triste Y en tus plumas la lágrima resbaló En plena contienda el corazón Paciencia al alma que tarda en desprenderse de mi Usa una mirada como lanza y los dedos como balas al pecho Anoche lo sentí  así, no caíste en la cuenta de mi pesar Que no defiendes lo tuyo, y yo soy tuyo Los mounstros de tu pasado pelean contra los dos Tan cercanos que duele el mismo roce Mientras tanto tardas en tomar valor y dármelo a mi Ellos consumen tu fe en el amor Uso mi espada, pequeño desliz lastima tu ser Y mientras gritas Eureka, yo no distingo donde el rio se hace cielo Hasta que veo que caes de lo alto y te sumerges mi Mientras gritas Eureka, miro tu piel al caminar La espina me atraviesa el corazón, sabiendo que la rosa es la recompensa Si tu...

La leyenda del beso en la nalga o la conquista de Granada. (Luis Sánchez Pollack)

Si empezanos con tonterías, terminamos y en paz. Pero como no queremos terminar, ya que somos como la UCD, vamos a seguir otros veinte años con la misma leyenda. Ab El Hasan, de CC.OO., hallándose un día en la mezquita de Córdoba sumido en problemas sobrenaturales, quedóse dormido sobre la aljofifa. El rey moro, empuñando un algorí de Almodóvar, se acercó a él, como aproximándose. Y dijole: -Es la hora nona, esa hora en que los mezquíes cubren su cuerpo con sarmiento, impregnado en bahorí. Sube al monte y dile al Ben Zoato que no taña más campanas ni queme más saumerios. De lo contrarío, Granada será dominada con el seis doble. A lo que el contertulio almoraví contestó sin bajarse los pantalones: -Oh, señor. Soy hijo del Cebedeo, primo hermano de Camuñas Iscariote, sobrino de don Zanguán y nieto de Somosaguas. Al oír estas palabras, la reina Isabel, que se estaba bañando por primera vez en la vida, le arrojó una corteza de la su roña a la testa, dejándolo tan mal herido que ...

El dinosaurio

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.   Augusto Monterroso 

Desnudar mi alma para vestir la tuya

Pensamientos después de un día hermoso, que terminó siendo difícil. Te busque por cielo y tierra, y vos simplemente apareciste al lado mío, como quien hace magia con una varita. Entonces pensé y volví a pensar. Mis miedos. ¿Qué quiero con vos? Quiero que vayas a tomar algo con tus amigas y que al día siguiente tengas resaca para que me pidas que vaya a abrazarte fuerte y nos acurruquemos. Quiero que hablemos en la cama por la mañana de todo tipo de cosas, y algunas veces por la tarde; quiero que cada uno haga lo que quiera durante el día, juntos o solos. Quiero que me hables sobre las noches que salís o no salís. Que me cuentes que viste hombres y que solo te sirvió para darte cuenta que yo soy el único con el que querés estar. Quiero que me mandes mensajes cuando estés borracha o pasada de sueño, para que me digas cosas tontas, solo para que puedas estar segura que yo también estoy pensando en vos. Quiero que siempre que nos veamos hagamos el amor, y que nos riamos de...

Para vestirte hoy... (Lizandro Arestimuño)

Puedo acariciar tu voz, ser tu desierto  y mirarte horas enteras  Puedo acercarme a vos y no ser tan terco  Pisando la basura del puerto  Desde el mar no hay piedad si vos no te mojás  Se cansó la ansiedad, la pena y el dolor  Puedo desestructurar todo tu misterio  Pecando sin pensar en lo bueno  Amarrarme a tu sol, ser más sincero  En medio del calor de febrero  Y contar cada luz que nos hace temblar  Desnudar la canción para vestirte hoy  Puedo descontracturar todo tu veneno  Y hacerlo caracol en el suelo  No parar de festejar cada fragmento  y darme el gusto de que sea nuestro  Despertar en el mar y ser la espuma gris  Desnudar la canción para vestirte hoy

Animate a ser Luz

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Veían las balsa llegar y poco a poco se dieron cuenta que eran mas y mas. Los tres acomodaron sus armaduras y comenzaron con sus tareas. Todo el equipo de mágicos seres ayudaba a preparar la llegada de tantas almas que se estaban animando a contagiarse de la Luz que el Rey había encargado a los tres. Eran cientos los que de a poco se estaban contagiando de esa Luz. Comenzaban a reflejar la luz del faro con la fuerza de sus almas. Los tres corrían mientras veían cómo todo el equipo se esforzaba al 100% por todos. Era el momento de salir de la cueva, de animarse a ver hacia fuera y que los ojos se acostumbren a ver la realidad. Ya era de noche y había pequeñas luces que comenzaban a indicar que era hora del descanso. Pero había que tener paciencia, ahora era turno de purificar esas almas que se acercaban a animarse a ser Luz. Se acercaban a aquellos que estaban delegados por el Rey para la purificación y se sentaban a su lado. Cuando regresaban a sus lugares, parecían estar en cal...

A solo un paso...

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La ángel se acercó al mago que sólo había quedado en su agotamiento. Se sentó junto a él y lo abrazó. -¿Estás bien? –le preguntó. -Sólo faltan 3 días y mil cosas para hacer –suspiró el mago. Ella lo besó y pronto sus alas volvieron a brillar en dorado y azul. -Ahora tengo la fuerza que me faltaba… … Tomó las hombreras, y las acomodó. Luego las grebas de piernas y brazos, y para finalizar su pechera. La armadura se había complementado con la túnica naranja y le había dado fuerza para el último tramo. El mago volvía a ser guerrero, y ahora tenía que buscar a sus compañeros. Allí, donde el rey una vez los llamó a los tres, ellos se volvieron a reunir. Las estrellas brillaban como aquella noche, y el faro con la fuerza del sol. Los tres portaban armaduras color dorado y naranja, y portaban sendas alas. Las del lector estaban encendidas en llamas de fénix; las de la pintora eran de un color blanco intenso, casi que costaba verlas directamente; mientras que el mago tenía p...