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Esta es mi Alegria...

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Mi camino en la fe siempre estuvo lleno de signos. Tal vez el mas fuerte siempre fue el de la cruz que colgó de mi cuello desde el día que tomé ese micro a Santiago del Estero. Con ellos, mis primeros hermanos de fe, comprendí que mi camino era con los jóvenes. El tiempo pasó y me llamaron a ser parte de un sueño. En el sur, en Neuquén, aprendí lo que es transpirar para que algo se haga realidad. Entonces me llamaron para vivir una Pascua distinta, y vi que en los jóvenes siempre se vivía la alegria. Y decidí caminar, y llegué a Luján. Así entendí que solo no se puede, solo se llega cuando alguien mas te ayuda. Y apareció una nueva casa, donde encontré algo para construir. Vi tierra fértil y comencé a tirar semillas. Entonces recordé que tenía vecinos, y que ellos me habían regalado hace un tiempo una herramienta para construir con mas fuerza... y me hice cargo de esa herramienta. Así junté todo y lo hice sueño. Jóvenes, Amigos, Fe, fueron los ingredientes. Oraci...

Arte en el cielo

Fueron muchos los que pasaron y se fueron. Tal vez esto esté detonado porque hace se fue uno de los que mas admiraba dentro del ambiente que mas amo, critico, escucho, sueño. Pero de algo estoy seguro, ahora el cielo tiene una terrible banda. Dios se debe de sentar a escucharlos, o tal vez se pare a hacer pogo... es algo gracioso pensarlo así. No voy a dar nombres, todos sabemos quienes son los que integran esa banda. Todos don grandes, inmensos. Estilos distintos, filosofías distintas, formas de mirar la música desde otros ángulos, TODOS grandes artistas. No hablo de músicos, ni letristas, no de compositores, menos de melodías.... hablo de artistas, seres con la capacidad de transmitir sensaciones y sentimientos... ...ahora el cielo tiene una terrible banda!

La Casa de Asterión (J. L. Borges)

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Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aqui ni el bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la Tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida.) Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el S...

Diamante de acero

Escuchame, quiero acostumbrar tus ojos a esta oscuridad quiero que me veas… Ahora mirame, Quiero que sepas mi verdad Aprende a leerme en la oscuridad Quiero que crezcas más. Que tu voz suene alto y más. Quiero que seas mas fuerte que yo Y que suenen campanas al oír tu nombre Y te admiren solo por tu alma… Crece alto, y que tu alma sea como el agua Cumple sueños, mientras cumples los tuyos Y se eso que nunca fue ningún hombre Hermano, sincero, diamante de acero.

Pescar

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      Volaba bajo, estaba débil. Parecía que no había esperanza. Era raro tener que irse a otras tierras para poder alimentarse, y cuando el hogar estaba en el horizonte recordar que a las propios pagos no había nada con que saciar el hambre. Entonces, se llamó a la Reunión de las Bestias. Primero se juntaron el Oso Blanco y el Águila Dorada. Había que encontrar una solución, lo tenían claro. Entonces, decidieron ponerse a trabajar. El Oso Blanco dio el visto bueno al plan de pesca del Águila, y se dieron cuenta que no podían solos.       Entonces el ave voló alto. Buscó y buscó, y entonces lo recordó. Allí, en los límites de las tierras justas, había seres dispuestos a trabajar. Eran almas puras, llenas de vida. Y entonces lo recordó, en las otras tierras, donde el alimento abundaba, había otras almas que sabía estaban preparadas para el duro trabajo que se avecinaba.       El Águila Dorada los llamó a cada uno. Las almas acudieron a su l...

Servir, Misionar, Amar, Crecer...

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Servir, misionar. Es una forma de amar. Creo que hasta puedo hablar de la forma más completa que conozco de amar. Cuando uno misiona, o sirve a Dios como instrumento, se entrega completamente a ello. El alma se cansa a la par del cuerpo, pero como el alma tiene esa energía divina que nos da el amor, sigue adelante aunque el cuerpo diga basta. Por eso también Dios nos dotó del cansancio, para poder frenar cuando las revoluciones se están excediendo. Con el cansancio llega el mal humor, la desesperación, la angustia. Pero el cuerpo sabe decir basta, el alma frena con nosotros y tras el descanso, volvemos al camino. Ahora, el último tramo es el más difícil, y allí entra en juego esa energía que tiene el alma, y el cuerpo, no. Nos da empujones, pero no desde nosotros mismos, sino desde otros. Misionar es una responsabilidad. Cargamos un tesoro en nuestras manos, en nuestras sonrisas, en nuestra fe. Ese tesoro es palabra, vida, es amor y fe, es crecimiento. Cargamos una semilla que pront...

El León y el Águila

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Después de muchos años, había llegado a destino. Era una tierra extraña y nueva, totalmente desconocida para mí. Un hogar me esperaba, pero era nuevo también. Yo venía de las tierras cercanas al castillo, donde la prosperidad estaba decayendo. Ahora estaba lejos, buscando nuevas oportunidades. Pero no podía solo, tenía que buscar aliados. Emprendí la búsqueda donde sabía que encontraría a alguien digno, el templo. Allí lo vi. Era igual a mí, tenía ganas de pelearla. Hace siete años que nuestro camino sigue unido. Encontramos más personas dignas de la misión que me había sido encomendada cuando todavía vivía junto a los gobernantes. Aquel primer aliado se ha convertido en mi hermano. Ya hace 10 años que estamos en esta travesía. Compartimos tantas cosas que se me hace complejo seguir esto sin tenerlo junto a mi. Ya somos miles con la misma misión. Yo estoy esperando pacientemente la llegada de la parca. Mi descendencia llora junto a mi lecho, pero mi amigo me mira sonrien...