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Gracias!

Entre todas las palabras, hay una que a menudo me molesta escuchar. Esa palabra se dice cuando uno quiere demostrar la satisfacción y bienestar con un acto ajeno. GRACIAS. Sin embargo, el obtener esa palabra de regalo creo que es un gran honor. Solo se obtiene cuando el acto que merece las GRACIAS, es realizado a base de un sacrificio. De lo contrario, ¿que costo tiene? Las GRACIAS se ganan con esfuerzo, con transpiración, sacrificio. De tantas palabras devaluadas, tal vez es la que mas me molesta escuchar. Lo peor es que uno se acostumbra a malutilizarla y también se le escapa. No AMOR, no AMISTAD. GRACIAS es la palabra que mas me molesta escuchar cuando en realidad no se merece. GRACIAS... hacen los monos...

TRES CUENTOS

"Caí en la Tierra para ayudar a ese ingenuo. No quería, no era mi deseo. Pero acá estoy, terminando mi periodo en este mundo, a punto de volver junto a Él. Ahora no me quiero ir. Estoy dispuesto a perder mis alas por quedarme junto a ella." Entonces él esgrimió su espada y en un arrebato de furia, lo mató... la bestia lloró en su agonía, porque el caballero nunca entendió... no quería matar a nadie, solo pedir ayuda para aquella doncella perdida en las fauces de alguien peor que todos... la doncella también caería en desgracia mortal... La música se volvía lenta y suave al  compás  de una danza sin sentido. No era la  música  la que marcaba el baile, sino al contrario. Entonces ambos saltaron en su deseo de ser felices y desaparecieron en una estela de estrellas. Los músicos , absortos en aquel acto, entendieron que los bailarines ahora estaban en otro mundo, más lejano que la propia mente... algo cerca de la felicidad...

El riesgo de ser feliz.

El que ama se arriesga . Se arriesga a no descansar mucho, a renunciar a gustos, a salir herido, a no recibir respuesta, a que las cosas no salgan como él quiere, a descubrirse yendo en contra del mundo, a nunca sentirse conforme, a no ver frutos pero sí mas campos para sembrar, a andar inquieto buscando a seguir yendo por algo mas grande que lo de ahora, a no tener todas las seguridades, a no encontrar todas las respuestas, a sentirse frágil y pequeño, a ser rechazado, a tener que dar mas, a permanecer siempre en crecimiento, a ser perseguido... Sí, el que ama siempre corre riesgos, pero hay un riesgo mas grande que todo, y es el riesgo de ser Feliz. ANONIMO

Techos en el alma...

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Se despertó con la sensación de ver mas luces de las que normalmente veía. Se vistió, pasó por el baño, abrió la ventana y lo notó. El clima dentro era el mismo que por fuera. Se había despertado y la briza ya estaba presente allí, junto a los rayos del sol y sus colores cálidos. Entonces miró hacia arriba y se dio cuenta... el techo no estaba. Solo habían quedado las vigas. Al principio se preocupó, luego se angustió, luego se preguntó a dónde había ido el techo, luego quién se lo había quitado, luego se enfureció, luego entristeció. Al final se preguntó que le sucedería a sus cosas si se largaba a llover. Y volvió a mirar al cielo. No había indicio alguno de lluvia. Entonces, de un segundo a otro, se puso todo oscuro y el agua comenzó a caer. Por dos segundos se desesperó, pero solo dos segundos. El agua no entraba, no mojaba nada en el interior. Simplemente desaparecía cuando tendría que entrar. -Confiá un poco mas -se dijo a sí mismo-. Siempre te están cuidando el alma. Entonces...

Pastor de Fuego (solo no se puede)

En medio de las montañas, justo donde termina una y empieza la otra, él se encontraba. Lejos, en el horizonte, un volcán dormido planeaba despertar. Alto, muy alto, un águila color dorado proyectaba su sombra sobre el caminante. El hombre era fuerte, pero no físicamente, sino en voluntad. Su corazón latía fuerte y constante, porque perseguía un nuevo objetivo que mucho mas lo llenaba. En aquel volcán, algo bello lo esperaba. Mucho tiempo tardo en darse cuenta, pero tras sus pasos una bestia se escondía. Se comía sus sueños y bebía su transpiración. Consumía sus energías y le susurraba cosas para hacerlo volver. Entonces el hombre giró. La bestia, oscura, alta y fornida, lo miró sorprendido. No se esperaba el enfrentamiento. El águila se posó cerca, sobre una roca, a observar el combate. -Quiero llegar sin su peso sobre mis hombros –dijo el hombre mientras se sacaba los guantes. -No tienes la fuerza para llegar –contestó la bestia sin mover los labios-. Tu cuerpo es débil y t...

aprehender de los errores...

¿Aprender o aprehender? Es difícil. Con el tiempo aprehendí que cuando es en grupo, se hace mas fácil. Pero si el grupo es muy numeroso, baja la eficiencia. Y si hay alguien con el poder de representar ese grupo, sobre éste individuo cae la máxima responsabilidad. Entonces, ¿ese individuo aprehende de los errores de la masa? Líder, presidente, director.... cargos políticos... ¡que difícil es estar en eso lugares! Sin embargo uno elije estar en esos lugares. Si no se quiere llegar, no se llega y listo. Ahora bien, si se llega la responsabilidad de aprehender es mas que importante, es primordial. Por lo visto, cuantos mas se representa, mas fácil es equivocarse... mas fácil es quedar ciego... sordo... cumplir caprichos... El que tiene poder se olvida fácil de aprehender. Mi conclusión: si tenes poder, solo confiaré en vos cuando me demuestres que tenés la capacidad de aprehender y no repetir el error de hace dos décadas.

DOS

Llovía mucho aquella noche. Caminaba tranquilo, el joven de ojos pardos. Estaba empapado, con frío, con ganas de terminar la jornada. Entonces el cielo comenzó a quejarse, luces, ruido, por doquier. Se apuró con el miedo que la tormenta empeorara. No llegó a dar el tercer paso, que se tuvo que quedar quieto. Fueron dos, dos rayos. Uno tras el otro, sin pausas, sin previo aviso. Lo dejaron sin sentidos. Sus ojos solo veían blanco, sus oídos perpetuaban un silbido agudo, y tenía la impresión de ya no sentir el frío de la lluvia. Cuando recuperó la vista, se dio cuenta del milagro que se había formado frente a él. Cuando recuperó el oído, se dio cuenta que no lloraba. Cuando recuperó el tacto, el frío y la humedad ya no importaban. Frente a él estaba todo lo que quería.